Arte, Cultura

Galería CIMA, arte en el núcleo de Santiago

La Plaza Italia, o Baquedano, es en Santiago de Chile equivalente al Obelisco en Buenos Aires, la Plaza San Martín en Lima o la Plaza Bolívar en Bogotá. Allí se suelen agrupar grandes cantidades de personas cuando se trata de celebrar triunfos deportivos o manifestarse por demandas sociales. En el piso 11 de un edificio frente a este punto neurálgico de la ciudad se encuentra la Galería CIMA, dedicada al arte contemporáneo, con una oferta muy diversa de obras originales y merchandising de artistas, inspirados por los discursos críticos y el objetivo de democratizar la cultura.

Aunque funcionan desde 2016, el Estallido Social iniciado el 18 de octubre de 2019 significó una transformación y un nuevo alcance para este espacio cultural. En forma espontánea, comenzaron a grabar desde su gran terraza el día a día de las movilizaciones y la revuelta, compartiendo este material en las redes sociales y youtube. Insospechadamente, un lugar dedicado a las artes visuales -ámbito que no goza de gran masividad y muchas veces peca de elitista – llegó a ser el espejo de la sociedad chilena en un momento crítico de su historia más reciente.

Figura 2. Galería CIMA, Santiago de Chile. Fotografía: Cortesía CIMA.

La Galería CIMA fue fundada por la artista y gestora cultural Trinidad Lopetegui y el músico Sebastián Rojas, y hoy cuenta con la colaboración del curador y museógrafo Daniel Aguayo. Ha pasado el tiempo y las actividades se suceden allí vertiginosamente, entre exposiciones, encuentros y el line up musical; con programación propia y algunos eventos externos, la galería ha acogido a un público creciente y muy diverso, como destaca Trinidad Lopetegui:
“Alguien puede llegar por un DJ y terminar viendo una exposición, o venir por una muestra y descubrir una escena musical que no conocía. Los públicos se van cruzando y enriqueciendo permanentemente. Una de las grandes enseñanzas que nos dejó el estallido social fue el valor de lo colectivo. Y hoy entendemos ese sentido de lo colectivo también desde la cercanía con nuestros públicos. Nos importa mucho la mediación: que las obras no queden distantes, que los textos no sean incomprensibles y que una persona pueda entrar a CIMA, tenga o no formación en arte, y encontrarse con algo que de alguna manera la remueva. Creo que después de 10 años el mayor alcance de CIMA tiene que ver justamente con haber construido una comunidad diversa alrededor del arte. No solamente coleccionistas o público especializado, sino personas que llegan desde distintos lugares y terminan encontrándose con el arte de una manera más espontánea”.

Figura 3. Galería CIMA, Santiago de Chile. Fotografía: Cortesía CIMA.

La terraza de la galería mira al sector oriente de Santiago y ofrece una perspectiva cercana de hitos de esta ciudad, como el río Mapocho, la histórica Escuela de Derecho de la Universidad de Chile o el monumento al General Baquedano, convertido en todo un caso problemático por ser continuamente vandalizado durante el estallido social. Trinidad Lopetegui recuerda el inicio y las repercusiones de esa experiencia:
“La idea de registrar en vivo el estallido surgió de manera completamente espontánea. El 18 de octubre de 2019 se suspendieron todas nuestras actividades y la galería quedó cerrada. Como nosotros sí podíamos acceder al espacio, comenzamos a transmitir por Instagram lo que veíamos desde nuestra terraza, y pocos días después conectamos las cámaras de seguridad a YouTube. Nunca imaginamos el alcance que tendría esa cámara.

Figura 4. Galería CIMA, Santiago de Chile. Fotografía: Cortesía CIMA.

Se convirtió en los ojos de quienes estaban lejos de Chile, de nuestros vecinos y de muchas personas que necesitaban otra perspectiva de lo que estaba ocurriendo. El registro también fue utilizado posteriormente en investigaciones de Derechos Humanos, entre ellas trabajos de Forensic Architecture. A partir de entonces, CIMA cambió profundamente. Nos convertimos en una especie de base de operaciones para fotógrafos, documentalistas y artistas independientes y comenzamos a relacionarnos mucho más con nuestro entorno.

Lo que nació como una reacción espontánea terminó convirtiéndose en un archivo histórico y posteriormente en una obra artística: CENTINELA, que hemos presentado en Berlín, Santiago y otros espacios. Creo que esa experiencia determinó que CIMA dejara de mirar solamente hacia adentro. Hoy entendemos la galería como un espacio permeable a lo que ocurre afuera, capaz de producir contenidos, generar comunidad y relacionarse con públicos diversos”.

Figura 5. Exposición Catalina Andonie y Angelo Santa Cruz por Felipe Ugalde. Fotografía: Cortesía CIMA.

¿Cuáles son sus principales ejes curatoriales?
“CIMA no tiene una línea curatorial cerrada. Trabajamos principalmente con artistas jóvenes y de mediana trayectoria, pero también hemos invitado a artistas consolidados, como Voluspa Jarpa. Nos interesa la diversidad de lenguajes y no nos cerramos a un medio determinado. Para nosotros, lo contemporáneo no tiene que ver necesariamente con una temática o con utilizar determinada tecnología, sino con una forma de aproximarse al arte; nos preocupa cómo queremos relacionarnos con el arte: de una manera más abierta, colectiva y cercana.
Después del estallido y la pandemia, además, sentimos la necesidad de movernos desde ciertos lugares de sombra, violencia y crisis hacia procesos más luminosos, espirituales y vinculados a preguntas sobre la existencia. Es una transformación que todavía estamos descubriendo”.

Figura 6. Exposición Catalina Andonie y Angelo Santa Cruz por Felipe Ugalde. Fotografía: Cortesía CIMA.
Enlace: https://www.instagram.com/galeriacima/
Autor: Elisa Cárdenas.