Contenido y color en la obra del artista Francisco Rivas
Hace más de quince años que el artista Francisco Rivas (Caracas, 1982) adoptó Portugal como su hogar y la decisión de habitar un espacio donde desarrolla su trabajo en permanente conexión con sus raíces latinoamericanas y, caribeñas en particular. En conversación con MoCuLat Latinoamérica abordó sus inicios en el arte, sus referentes como Jacobo Borges y Jean Dubuffet, sus años en Buenos Aires y su Venezuela natal, y de qué manera se prepara para exponer por primera vez individualmente en Sudamérica, precisamente en Caracas donde todo empezó.
Francisco Rivas es un artista visual venezolano que ejerce su oficio de pintor simultáneamente con diversas técnicas que le proporcionan un fuerte carácter a una obra cargada de color, expresión, empaste, pero principalmente por recuerdos biográficos de su deambular por territorios queridos y lejanos al mismo tiempo. Una paleta cromática fuerte, que alterna con preocupaciones que giran en torno a las tensiones existentes entre la disciplina y la evasión. A partir de su statement se desprende que este autor investiga cómo la educación y sus expectativas moldean cuerpo, memoria y deseo, cómo el arte puede convertirse en espacio de ruptura, desplazamiento y reinvención.
Ver las obras de Rivas es un ejercicio que no admite la indiferencia ante el poder narrativo que el color de su praxis artística le imprime a su propuesta, donde más allá de la calidez de sus pinceladas, nos plantea reflexiones sobre el deseo, la nostalgia, la soledad y la memoria. Tributario de una tradición plástica fundamental en Venezuela a partir de maestros abstractos y cinéticos, Rivas establece un puente con la contemporaneidad a partir de sus vivencias en ciudades como Caracas, Buenos Aires, Londres, Nueva York, Ciudad de México y Lisboa. Experiencias pobladas de escenas y situaciones urbanas a lo Basquiat.
Su formación en artes visuales junto al diseño gráfico y las nuevas tecnologías lo llevaron a enfrentarse a un tópico no menor que es la representación del color, mediante el análisis de los contrastes y la selección de los tópicos. Se autodefine como un “pintor de contenido” donde la herencia de la pintura la rescata y la pone al servicio de sus dibujos, investigaciones y efectos de luz. De esta manera se prepara para exponer en el segundo semestre de este año (2026) en Caracas una muestra individual en el Museo de la Estampa y del Diseño Carlos Cruz-Diez (MEDI), adonde llevará telas de gran y mediano formato junto a una serie de dibujos. Nos comenta que se encuentra expectante y muy emocionado de poder exponer en su ciudad, principalmente en dicha prestigiosa institución vinculada a la reconocida tradición plástica venezolana.
Tras estudiar arte en la Universidad Central de Venezuela y diseño gráfico en el Instituto de Diseño de Caracas, siguieron especializaciones en Londres, Buenos Aires y Lisboa. Ha participado en exposiciones individuales y colectivas en estados Unidos, Portugal, Bélgica, Grecia y más recientemente en México. Asimismo, ha tomado parte en residencias portuguesas de instituciones públicas y colabora regularmente con galerías privadas. El año pasado (2025) realizó una exposición individual titulada Brut Life en el Centro de Artes e Cultura de Ponte Sor (Portugal), donde presentó una instalación de gran formato con piezas de hasta 6 metros de longitud, ocupando una sala completa.
Actualmente, desarrolla su práctica principalmente mediante el dibujo, la pintura y los procesos gráficos, con un interés constante en la repetición, la cultura visual cotidiana y la materialidad del gesto. En este sentido, lleva adelante el proyecto Orígenes: sexualidad y vergüenza, una investigación artística en torno a la memoria, el linaje y las herencias culturales invisibles.
Su trabajo explora los referentes visuales de la cultura popular, alternando sus creaciones con imágenes de paisajes de la costa venezolana (como en su tela Uricao de 2024). Otro elemento interesante de sus imágenes son sus series de repeticiones de flora y fauna donde alterna cromáticas y estructuras comparativas de gran impacto visual.
Francisco Rivas nos señala finalmente que se siente heredero de una escuela visual latinoamericana donde confluyen ideas sobre sus paisajes, el mundo precolombino, los desafíos de la representación que impone la era digital y cómo su trabajo se posiciona en la producción artística que desarrolla hoy en Europa pero que es capaz de cruzar el “charco” y establecer conexiones con una Latinoamérica en pleno movimiento creativo de sus visualidades. Un artista a tener en cuenta.