Estudio Barrera: la síntesis conceptual hecha arquitectura
El Estudio Barrera, desde Tucumán (en el noroeste subtropical de Argentina), está liderado por dos generaciones de arquitectos. El iniciador fue, hace 35 años, Walter Barrera y ahora lo secunda su hijo Benjamín, quien desde niño no paraba de dibujar y esperar con ansias los sábados para visitar las obras de su padre. Ya de adulto, Benjamín fue becado para cursar sus estudios de grado y posgrado en la Academia de Arquitectura Di Mendrisio de la Universidad de la Suiza Italiana. Juntos, padre e hijo, hoy suman más de 100.000 metros cuadrados de construcciones ejecutadas y comparten también la labor docente en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Tucumán. Esta veta, arraigada en el campo académico, les permite un espacio experimental que trasunta en un laboratorio de ideas, investigación y en la retroalimentación constante junto a jóvenes estudiantes.
La labor arquitectónica del Estudio Barrera propone como pilar una arquitectura conceptual, enfocada en la experiencia de cómo se habita un espacio, y apoyada en la atemporalidad y la sustentabilidad. Ésta última, pone el foco en la disminución de los consumos de energía a través de muros y cubiertas aislados de doble altura, el uso de protecciones solares como aleros, y carpinterías de hasta triple vidrio que garantizan condiciones óptimas de confort térmico y sonoro.
Asimismo, han hecho del hormigón su material icónico. Esto se debe a su maleabilidad, que permite definir con precisión la forma que va a adoptar y al mismo tiempo trabajarlo de manera monolítica y estructural. “El hormigón nos da la posibilidad de moldearlo con exactitud, resolviendo tabiques, paredes, losas y techos dentro de un único sistema envolvente y estructural”, nos dice Benjamín. Además, “en su condición pétrea y permanente, garantiza durabilidad y prácticamente no requiere mantenimiento con el paso del tiempo”.
En esta dirección, el Estudio Barrera realiza proyectos en diversas escalas: doméstica, comercial e instalativa, abarcando espacios tanto privados, como públicos y efímeros.
En la primera de dichas escalas, se nos presenta Casa Raco. Se trata de una vivienda de descanso de fin de semana en una villa veraniega serrana, ubicada en un terreno muy alargado. La premisa fue respetar las vistas panorámicas generando una caja rectangular de gran amplitud que al mismo tiempo es cerrada hacia la calle para dar privacidad a los interiores de la residencia. Se utilizaron materiales locales como la piedra de río que se funde con el paisaje.
Desde la escala comercial se destaca Nero, un local gastronómico que se presenta como un espacio de pausa en medio de una ciudad bulliciosa. En el plano vertical de las paredes, lo urbano se reconfigura a través de adoquines, que de las calles pasan a transformarse en un revestimiento interior texturado en forma de trama, que aporta identidad al lugar.
En las paredes enfrentadas los adoquines son utilizados de manera plana generando una versión minimalista de este espacio monocromo negro en el que también predominan los mármoles oscuros y el granito. Se trata de una geometría que vira entre lo ancestral y lo contemporáneo.
Por último, nos adentramos en una instancia instalativa premiada en 2025 denominada One Material. Benjamín Barrera nos dice que la misma: “…parte de la radicalidad y la simpleza de trabajar con un único material: piso, muros y techo construidos de manera envolvente con la reiteración de un único elemento: 5.000 bloques de madera”.
Se trata de un volumen dentro de otro volumen patrimonial que reformula la escala y cuya fuerza está en el gesto: mínimo, medido y memorable. El espacio se resuelve con un prisma de base cuadrada que define un espacio de cobijo, un muro perforado, poroso, que permite entrever lo que hay más allá y nos invita a un nuevo recorrido.
Traspasar límites, abrir nuevos universos conceptuales y hacer foco en el diseño constructivo contemporáneo son los distintivos del trabajo del Estudio Barrera.