Smiljan Radic, la arquitectura chilena en la cima del mundo
El reciente Premio Pritzker destacó el genial e inclasificable proyecto de este arquitecto, que confirma una vez más los altos estándares a los que ha llegado – desde hace alrededor de un siglo – esta disciplina en Chile, un territorio acostumbrado a los terremotos, en cuya extensión se pueden reconocer los climas y geografías más disímiles.
El arquitecto chileno Smiljan Radic (1965) ha venido realizando desde los años 90’ un trabajo sostenido que ha desembocado en la constitución de un estilo propio y reconocible, una arquitectura muy en diálogo con las artes de nuestro tiempo, con la escultura y también con la poesía. El 12 de marzo se le anunció como ganador del Premio Pritzker 2026, conocido como “el Nobel de la arquitectura”. Los medios y la opinión pública recalcaron que se trata del segundo chileno en obtener el galardón en un corto periodo; el Pritzker 2016 recayó en Alejandro Aravena, cercano en edad y formado profesionalmente – al igual que Smiljan Radic – en la Universidad Católica de Chile.
En sucesivas generaciones, de diversas proveniencias académicas, se han venido desarrollando en Chile arquitecturas de un nivel sorprendente para ser un país geográficamente aislado y pequeño dentro del concierto mundial. Smiljan Radic ha ampliado las definiciones canónicas de esta disciplina con una obra única, muy difícil de encasillar en escuelas o corrientes. Su enorme trayectoria, no obstante, se equilibra sobre “hombros de gigantes”, aquellos precursores que en el siglo XX postularon nuevas formas de abordar este quehacer, materializándose tanto en el habitar privado como en la edificación pública y el urbanismo en el país. La reforma universitaria en la enseñanza de la arquitectura en los años ’30; las vanguardias gremiales de los años ’40; el intercambio virtuoso con profesores de la Bauhaus; las revistas especializadas; la responsabilidad estructural frente a la naturaleza sísmica del territorio; la solución habitacional frente a las transformaciones urbanas. En general, todo el legado Moderno, permite que hoy contemos con autores relevantes de la arquitectura contemporánea, que como Smiljan Radic, contribuyen estructural y reflexivamente al desarrollo de su medio.s
El jurado del Pritzker describió la propuesta del recién premiado: “A través de una obra que se sitúa en la encrucijada de la incertidumbre, la experimentación material y la memoria cultural, Smiljan Radic prioriza la fragilidad sobre cualquier pretensión injustificada de certeza. Sus trabajos parecen temporales, inestables, deliberadamente inacabados, casi a punto de desaparecer, pero ocultan una ingeniería y construcción precisas y ofrecen un refugio estructurado, optimista y discretamente alegre, abrazando la vulnerabilidad como condición intrínseca de la experiencia vivida”.
Radic empezó diseñando en Chile obras de pequeña escala y de orientación experimental, evocando formas primitivas con materiales muy simples. Con el tiempo y la consolidación internacional, su arrojo inicial permaneció intacto; con guiños escultóricos, formas orgánicas, comparecencia de la objetualidad y una intención poética muy perceptible en sus edificaciones, ha creado obras emblemáticas en el mundo, como Serpentine Gallery Pavilion (2014), una estructura efímera que semeja una gran roca traslúcida en medio del Hayde Park de Londres, o la tienda Alexander McQueen (2018), también en la capital británica.
A lo largo de Chile, sus creaciones conforman hitos de la trama urbana o de los paisajes locales. Solo entre las más destacadas están Barrio Cívico de Concepción (2000), Mestizo Restaurant (2007), Casa Pite (2007), Casa para el poema del ángulo recto (2013), Bodega Viña Vik (2014), Ampliación del Museo Chileno de Arte Precolombino (2014), Espacio de artes escénicas NAVE (2014) y Teatro Regional del Biobío (2018).
En sus obras, los materiales predominantes son la piedra, el hormigón, la madera, el vidrio, pero juegan un papel igualmente importante los elementos naturales y universales como la luz, la sombra, la gravedad, el sonido o el tiempo, convirtiéndose el conjunto en una suerte de relato formal, material y corpóreo.
Descendiente de inmigrantes croatas por línea paterna, y madre con orígenes ingleses, Smiljan Radic estudió Arquitectura en la Pontificia Universidad Católica de Chile y en el Instituto Universitario di Architettura di Venezia. En 1995 abrió su estudio, que funciona hasta hoy en Santiago de Chile. Hace algunos años inauguró la Fundación de Arquitectura Frágil, dedicada a apoyar proyectos que se inclinan hacia el borde de la disciplina, experimentales, que recogen el legado de vanguardias de la segunda mitad del siglo XX escasamente consideradas en los relatos centrales de la arquitectura, pese a su notoria influencia en las generaciones posteriores.
Ese tipo de impronta define el trabajo de Smiljan Radic, con un abordaje riguroso de su quehacer disciplinar, no desde el mero formalismo sino desde una reflexión permanente. Dentro de esas inquietudes a reflexionar está la función política estructural de la arquitectura, la incidencia de las decisiones arquitectónicas responsables, éticas y especializadas en la conceptualización y composición de los espacios que habitamos y los que significamos colectivamente.