Arte, Cultura

Tastil y la fragilidad del pasado

Tastil es considerado el sitio arqueológico preincaico más grande de Argentina, una verdadera ciudad de piedra ubicada a 3200 metros sobre el nivel del mar y a solo dos horas en vehículo desde Salta, en el camino que dirige a Chile (Paso de Sico). Emplazada en lo alto de un cerro, su visita está regulada por la comunidad local previa autorización debido a la fragilidad de los restos que aún conserva como cerámicas, senderos peatonales poblados de huesos, restos de textiles y de vasijas, piedras elaboradas, entre otros vestigios visibles al poco transitar por el recinto.
Tal como nos explica el antropólogo argentino Bernardo Cornejo – quien ha desarrollado una larga investigación sobre Tastil y sus petroglifos – se trata de un lugar delicado que requiere una conservación esmerada y que lo proteja de las amenazas antrópicas que cada cierto tiempo surgen en el horizonte.

Figura 2: Sitio arqueológico de Tastil. Fotografía: Cristián Oschilewski.

MoCuLat fue invitado a recorrer este patrimonio y monumento histórico nacional argentino (desde 1997) en una visita realizada a través de sus diminutas calles cubiertas de sedimentos y flanqueadas por muros formados por miles de piedras apiladas, creando decenas de estructuras circulares que sirvieron un día de viviendas, corrales, campos mortuorios y depósitos para los alimentos. Un verdadero laberinto se abre desde lo alto y un recorrido nos lleva a la plaza principal, pasando por cardones (cactus) centenarios y vistas espectaculares de las cumbres nevadas de la Puna.
El pequeño poblado de Tastil, donde viven no más de 50 personas, posee un pequeño museo de sitio donde los visitantes pueden conocer en detalle las características del sitio y los interesantes hallazgos de esta cultura que vivió entre los años 1000 dc hasta la llegada de los Incas. Fueron vecinos de los atacameños y los diaguitas y por sus montañas comerciaron con ambos lados de su territorio. Excavaciones han dado con conchas marinas del Pacífico entre huesos y restos cerámicos junto a curiosas piedras que emiten sonidos de distinto tono al ser golpeadas en su superficie.

Figura 3: Museo de Sitio de Tastil. Fotografía: Cristián Oschilewski.

En el museo trabajan cinco personas que velan por su cuidado y realizan labores de apoyo a los visitantes (los que son acompañados por un funcionario al momento de ingresar al sitio arqueológico) y su dependencia del gobierno provincial salteño ha permitido supervisar la conservación del lugar. La museografía es sencilla pero clara y al interior de las vitrinas se encuentran objetos utilitarios, funerarios, restos textiles, un tocado de pelo humano y los característicos petroglifos de Tastil.
La ciudad ancestral es un verdadero enmarañado de construcciones y vías que se comunican entre sí, y su extensión permite darnos una noción del tamaño y la gran cantidad de personas que esta urbe llegó a albergar en su máximo apogeo. Según nos señala Bernardo Cornejo, Tastil fue un nodo importante en el sistema vial andino y su ubicación estratégica junto a cursos de agua permanente posibilitó el desarrollo de esta sociedad alcanzando niveles de complejidad visibles en las características de sus edificaciones y las rutas de intercambios utilizadas.

Figura 4: Plano del sitio arqueológico de Tastil. Fotografía: Cristián Oschilewski.

Otro elemento muy interesante aportado por las investigaciones de Cornejo junto a otros especialistas como Christian Vitry y Sol Zárate, se refieren a la presencia de más de 4000 petroglifos existentes en las afueras de Tastil. Curiosamente al interior de este sitio no se ha encontrado arte rupestre, pero al salir de esta verdadera Pompeya andina comienzan a aparecer miles de dibujos elaborados sobre piedras que se esparcen alrededor.

Figura 5: Figuras de camélidos, petroglifos de Tastil. Fotografía: Cristián Oschilewski.

Las hipótesis que se manejan son varias, entre una de ellas es que se tratarían de petroglifos muy antiguos y anteriores a la propia sociedad Tastil. Observando en detalle aparecen figuras de camélidos, seres humanos, hibridaciones y objetos sintetizados, aves, calendarios, serpientes, espirales, entre muchas figuras de variada representación. Las imágenes van apareciendo a cada 5 metros y la cobertura de terreno abarcada por esta red de arte rupestre magnifica en una escala sorprendente la existencia de este frágil pasado.

La minería sigue siendo su principal amenaza debido a que antes de los primeros estudios, fue común la exploración de vetas y el retiro de grandes bloques de piedra que eran comercializados dentro y fuera del país. Hoy se busca asegurar su protección mediante un turismo regulado y con el apoyo científico de la arqueología que viene levantando importantes estudios, organizando seminarios y jornadas de sensibilización junto a la comunidad local sobre la necesidad de proteger este patrimonio único en Latinoamérica.

Figura 6: Figura de un calendario, petroglifos de Tastil. Fotografía: Cristián Oschilewski.
Enlace: https://www.instagram.com/arqueologia.tastil/
Autor: Cristián Oschilewski.