Arte, Cultura

Los retratos con alma de Christian Fuchs

El retrato ha sido un género clásico en la pintura y desde la Historia del Arte su desarrollo en diferentes épocas permitió a sus cultivadores vivir de su práctica artística, mediante encargos realizados por las clases sociales privilegiadas. En nuestro continente hubo un especial énfasis en el siglo XIX cuando ocurre el tránsito desde el arte religioso hacia uno civil, donde las nuevas sociedades comenzaron a conformar una burguesía comercial y política. A su vez, renombrados artistas locales formados bajo los cánones europeos y discípulos del academicismo permitieron retratar a las personalidades de su momento, sus familias, sus costumbres y sus relaciones de poder.
Sin embargo, existe una dimensión del retrato que se vincula con lo que el filósofo francés Jean Luc Nancy denomina la mirada del retrato, que constituye una tercera dimensión de la relación que el retrato establece en sus tiempos (junto a la semejanza y la evocación) y bajo la cual Nancy sostiene que la identidad del retrato está toda en el retrato mismo, el retrato mira, no hace más que eso, y en eso se concentra, se envía y se pierde. Es bajo este paradigma que el interesante trabajo del artista visual peruano Christian Fuchs (Lima, 1977) nos invita a reflexionar sobre la mirada, la retratística, la autohistoria, el alma y sus conexiones entre el pasado y el presente.

Figura 2: Christian Fuchs (2025). Fotografía: Cortesía del artista.

MoCuLat tuvo la ocasión de asistir a la inauguración de su pasada exposición Travesías del Alma realizada en el Instituto Cultural Garcilaso de la Vega en el centro histórico de Lima en el mes de agosto de 2025. Tras una exitosa afluencia de público y una positiva recepción en la prensa, conversamos con Fuchs sobre su obra y trayectoria, junto a sus conexiones personales con sus antepasados y un mundo pretérito que cobra vida gracias a un elaborado estudio y elegante trabajo de recreación fotográfica, maquillaje, vestuario y composición que ha despertado gran interés de la plástica actual.
Fuchs nos comenta que su aproximación al arte fue siempre desde su casa, donde al haber sido criado por su abuela paterna, creció en un espacio poblado de retratos de sus ancestros y paisajes. Muchos de ellos pintados por sus antepasados bávaros que fueron artistas. Por ejemplo, el hermano de su tatarabuela fue Franz Xaver Schmid-Breitenbach (1857-1927) quien fue un artista importante en Bavaria, como muchos en su tiempo. También su hermana estuvo casada con Anton Laupheimer (1848-1927), quien también fue un destacado pintor alemán de mediados del siglo XIX en el campo artístico bávaro. Ambos tuvieron protagonismo en la pintura, el primero en lo académico y el segundo formado en la Academia de Bellas Artes de Stuttgart entre 1865 y 1869.

Figura 3: Gran Mariscal Don Juan Bautista Elespuru y Montes de Oca (2025). Fotografía: Cortesía del artista.

Todas estas historias se fueron acumulando y narrando en torno a su infancia y adolescencia sobre estos ancestros que habían sido pintores. Christian agrega que desde niño siempre le gustó pintar, su abuela le tenía lápices y materiales, una persona que sabía mucho de arte y antigüedades y su abuelo también, pese a ser una persona más reservada. El padre de su abuela, por ejemplo, fue un coleccionista de piezas de Gallé y otras cristalerías de ese tipo. Ella siempre le comentaba sobre esos asuntos, en un ambiente muy estético y cuidado, perfeccionista inclusive, pero con mucho gusto sin ser recargado (agrega que él es más recargado que su abuela).
Fuchs aprendió a ver el mundo del Arte a través de los ojos de su abuela donde la historia, la literatura, los clásicos como Durero, entre otros formaron parte de una educación cultural y familiar. Mucho fue lo que ella le inculcó y la atmosfera que lo rodeó, donde Fuchs desarrolló su estética a partir de lo que vio, pero a su vez, creando su propia estética que hoy nos presenta. Su abuela era más ecléctica comenta, pero él busca una narrativa de otro tiempo aplicada a su misma obra (por ejemplo, a Fuchs no le gusta mirar por la ventana y ver automóviles pues estima que lo sacan de su estado de contemplación, pues considera que lo retrotraen de su conexión con el pasado, de una época distante).

Figura 4: La Quintrala (2025). Fotografía: Cortesía de la artista.

Los elementos que nutren a Christian Fuchs en su praxis artística son el estar rodeado de todos aquellos dispositivos que son fuente de información. Ya sean estos visuales y/o escritos, muchos objetos los cuales creció viéndolos. Desde una cajita, un florero, cuadros – uno en especial de mi abuela de un paisaje en Osorno donde ella pasaba los fines de semana que me regaló cuando tenía dieciséis años, nos explica.
También otros objetos como fotografías, cartas, cosas que dan vuelta en su mente todo el día junto a historias que van y regresan, que con los años se van olvidando. De pronto en una conversación surgen hechos que le hacen recordar alguna historia. En este sentido Fuchs tiene la intención de hacer un libro donde esos relatos sirvan de base documental para configurar tales narrativas. Fuchs nos indica que Mi vida es un constante recordar e imaginar, recordar lo que me pasó, los recuerdos de mis antepasados, principalmente lo que me contó mi abuela chilena-alemana. Cuando tu recuerdas cosas que te han contado, que no has visto, empiezas a reconstruir, pero a la vez con ese trabajo te acercas a esos elementos que están grabados en tu ADN, toda esta herencia que se transmite, las memorias resuenan con lo que esta dentro de nosotros. Es una manera de proyectar e imaginar, viendo cosas históricas, me gusta mucho lo escenográfico, veo muchas películas antiguas y trato de ir a sitios que me transporten, por eso mi hogar es un sitio donde no tengo prácticamente ninguna cosa contemporánea porque me saca de mi loop temporal que es lo que más me inspira.

Figura 5: Doña Natividad Martínez de Pinillos y Lavalle (2025). Fotografía: Cortesía del artista.

El trabajo de Christian Fuchs nos sorprende por su calidad narrativa y estética. Cada detalle de sus composiciones son un verdadero viaje al pasado, donde los personajes de otra época cobran vida mediante una propuesta visual del autor que se vale de su propia apariencia física para recrear esos ancestros. Hombres y mujeres del pasado son interpretados por igual por este artista que realiza un homenaje a su pretérita existencia. Una obra única y original que conjuga delicadeza, respeto y mucho estudio de los cánones y reglas estéticas de antaño y que van conformando un trabajo inédito en el campo plástico actual.

Enlace: https://www.instagram.com/christian.fuchs.artist/
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Autor: Cristián Oschilewski.