Arte, Cultura

Claudio Pérez, fotografía con sentido y razón

La fotografía documental en Chile goza de una preciada genealogía, que germinó a mediados del siglo XIX con el registro de los paisajes, tradiciones y personajes locales, desarrollados a través de procesos manuales complejos como el daguerrotipo y el colodión húmedo. Esta mirada al costumbrismo en la república más austral del mundo fue transformando su foco de atención poco a poco, afianzándose hacia la segunda mitad del siglo XX como un género de carácter social, que exploraba las desigualdades e injusticias, deviniendo en algunos casos en un medio de denuncia.
La figura del fotógrafo chileno Antonio Quintana (1904-1972) constituye uno de los principales referentes de este género, un ascendiente que sin duda ha sido atesorado y aprehendido por las generaciones venideras. Su impronta es honrada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile en la selección de los principales reconocimientos a esta disciplina. El año recién pasado el Premio “Antonio Quintana” a la Trayectoria en Fotografía recayó en Claudio Pérez Ramírez (1957), un autor fundamental de la visualidad reciente en el país.

Figura 2: Qhapaq Ñam, Atacama. Fotografía: Cortesía del fotógrafo Claudio Pérez.

Siendo muy joven, después de estudiar diseño gráfico y definirse, en cierta medida, como un artista interdisciplinario, que escribía poesía, se interesaba en la producción de video y comenzaba a auto-formarse en la fotografía, Claudio Pérez emigró a Brasil, donde exploró su veta creativa. Era 1979 y Chile vivía la etapa más compleja de la dictadura cívico militar, que se había instaurado tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973.
Unos años después, decide regresar e incorporarse activamente a los procesos sociales que, activados principalmente por la Confederación de Trabajadores del Cobre y su líder, Rodolfo Seguel, habían logrado volcar todo el malestar ciudadano en una demanda unificada y expresada en las primeras jornadas de protesta, que fueron rápidamente haciéndose multitudinarias. Es entonces cuando Claudio Pérez se integra a la AFI/Asociación de Fotógrafos Independientes, organismo creado para la autoprotección entre profesionales que enfrentaban con sus cámaras el convulsionado acontecer y la represión en las calles de Santiago.

Figura 3: Paseo Ahumada - AFI. Fotografía: Cortesía del fotógrafo Claudio Pérez.

Las premisas de este trabajo eran concretas: tener agilidad para arrancar de la policía, nunca andar solos para sortear las detenciones y desaparición forzada, y proteger los rollos fotográficos, para garantizar la visibilidad en el mundo entero de lo que estaba sucediendo a diario en Chile. Fueron alrededor de seis años en que el impulso y la motivación fotográfica de Claudio Pérez tenía que ver con golpizas, gritos, humo, persecución y horror, hasta que no pudo más y decidió emprender un viaje al norte chileno, a encontrarse con el paisaje y alejarse en lo posible de una fotografía enfocada desde “la cultura de la muerte”.

Figura 4: Funerales André Jarlan - AFI. Fotografía: Cortesía del fotógrafo Claudio Pérez.

Llegó hasta la ciudad de Andacollo, donde anualmente se realizan las festividades en torno a la virgen, desplegando toda la religiosidad popular y los bailes devocionales más antiguos de Chile. De ahí en adelante, enamorado del norte chileno, Claudio Pérez inició una vertiente que desarrolla hasta hoy, con proyectos autorales en torno al territorio, la memoria, la identidad y la subsistencia de los pueblos indígenas.
Así han nacido sus series emblemáticas, como “Ritualidad andina” (2004-2010) donde retrata cómo las comunidades a lo largo de la cordillera celebran sus tradiciones y su lengua materna, en el Desierto de Atacama. Así surgió también “Qhapaq Ñam Atacama” (2017-2019) que registra este camino vial del imperio incaico, un trazado visual por el desierto, desde Tambo Quemado, en la frontera con Bolivia y el poblado Inca de Oro, al interior de la ciudad de Copiapó. O también “Qösqo, Documento de viaje” (2019 y aún en desarrollo), serie sobre los últimos incas en la capital del imperio Cusco y en la nación Q’ero, último ayllu (o poblado) en la selva peruana.

Figura 5: Qhapaq Ñam, Atacama. Fotografía: Cortesía del fotógrafo Claudio Pérez.

En todos estos proyectos, el lente de Claudio Pérez se detiene en las personas en situaciones habituales, la crianza de las madres, las festividades, las tertulias de hombres en las cantinas; así como en detalles imperceptibles, pequeños objetos aislados o apilados, que comunican historias de vida desde el silencio, o bien la portentosa amplitud de los paisajes desérticos.
Pero la “cultura de la muerte” siguió siempre latiendo y Claudio Pérez ha realizado un trabajo sostenido en el tiempo, marcado por su compromiso con los Derechos Humanos. Varias series también, que van más allá del producto fotográfico, buscando – talvez infructuosamente – revertir con amor el trauma de los familiares de detenidos desaparecidos por la dictadura de Augusto Pinochet. Ha entrado en sus casas, a lo largo del país, para buscar junto a ellos aquellas fotografías del recuerdo, el retrato de graduación escolar, la instantánea de cumpleaños y matrimonios, la felicidad de montar la primera bicicleta, y otras instancias cotidianas; así compuso “Despedidas. Amor ante el olvido” (2006), retratos de madres y abuelas portando la imagen feliz de quienes se convertirían en víctimas del horror.

Figura 6: Despedidas. Amor ante el olvido. Fotografía: Cortesía del fotógrafo Claudio Pérez.

En esta misma temática caben proyectos como “Huellas persistentes” (2001), con el registro de indicios mudos en las paredes, suelos, rincones de lugares que funcionaron como prisiones secretas, donde se practicaron torturas y ejecuciones; así mismo, “Muro de la memoria” (1999-2001) con los rostros de 1.197 detenidos desaparecidos impresos en cerámica, conformando un gran mural en el puente Bulnes de Santiago poniente. Y su desenlace “Necrosis” (2015), que muestra el deterioro de este mismo mural, abandonado por la institucionalidad pertinente, provocando una doble desaparición de estas personas.
La trayectoria de Claudio Pérez contempla muchas otras facetas y exploraciones, reflejando en su búsqueda fotográfica su personalidad intrépida y curiosa por esencia. Un camino de más de cuarenta años que refuerzan la intención, el sentido y la consecuencia del quehacer fotográfico en Chile.

Enlace: https://www.instagram.com/klauspez/
https://www.claudioperez.cl/
Autor: Elisa Cárdenas.